El insomnio me acosa y poco a poco el sueño empieza a abandonarme, dejándome tirado en la cama a mi suerte, sin poder cerrar los ojos, esperando un renacer que parece cada vez más lejano. Intento recordar, ¿cómo llegué a esto? ¿Cuando se torcieron tanto las cosas?
Siento el fin cerca, muy cerca, casi puedo oírlo susurrándome al oído, puedo sentir el aliento de la muerte en mi nuca, que espera que la acompañe, "pero hoy no" me dice, "aún te queda por vivir, y sobre todo por sufrir".
Y se va, ese aire frío que tanto me hacía estremecer desaparece, pero no se lleva consigo todos esos pensamientos malos, no, prefiere dejarme sufrir con ellos. Maldita arpía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario