viernes, 30 de diciembre de 2011

     Imagina un mundo en el que el aire huele a café recién hecho, un mundo en el que el cielo es verde y la hierba es azul, las flores saben a chocolate y llueve oro. Imagina un mundo en el que todos somos iguales, en el que no somos capaces de distinguir de razas, sexos o religiones. Un mundo en el que puedes soñar sin ser despertado, y vivir como quieres sin ser apuñalado por críticas de hierro e ignorancia.
Imagina un mundo en el que la libertad no es una simple palabra, sino que tiene significado. Un mundo sin hambre, sin pobreza, sin miserias...

     Y ahora vuelve a nuestro mundo, contémplalo detenidamente y dime, ¿realmente estás orgulloso de la humanidad?

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